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La vestimenta de un veterinario cambia según el tipo de trabajo que realiza. No requiere exactamente la misma ropa quien pasa la mayor parte del día atendiendo perros y gatos en un consultorio que quien entra a cirugía, visita pacientes a domicilio o trabaja con caballos y ganado.
El lugar, la especie animal y la tarea realizada también modifican los riesgos del trabajo veterinario. NIOSH señala que estos profesionales pueden estar expuestos a diferentes peligros físicos, biológicos y químicos dependiendo precisamente del entorno, los animales y las actividades que realizan. CDC/NIOSH
Por eso, el scrub puede funcionar como ropa clínica básica en muchos entornos, pero no existe un solo uniforme que resuelva todas las situaciones. Cuando cambia el procedimiento o aumenta el riesgo de exposición, también pueden cambiar las prendas y el equipo que se necesitan.
No. Aunque los scrubs son frecuentes en la medicina veterinaria, no todos los profesionales tienen que vestirse exactamente igual.
La elección puede depender de:
Un veterinario de animales de compañía puede pasar gran parte de su jornada con scrub y calzado de trabajo, mientras que un profesional que visita una granja puede necesitar prendas y calzado adaptados a un entorno exterior.
La idea principal es sencilla: la ropa debe adaptarse al trabajo y no al revés.
En una clínica donde se atienden principalmente perros, gatos y otros animales de compañía, el scrub es una de las opciones de trabajo más habituales.
Un conjunto básico suele estar formado por:
Durante una consulta, el veterinario puede necesitar ponerse en cuclillas, sentarse en el piso, inclinarse sobre una mesa de exploración, levantar a un animal pequeño o cambiar rápidamente de posición.
Por eso, un uniforme demasiado ajustado puede resultar incómodo en hombros, espalda, cadera o piernas. Al mismo tiempo, una prenda excesivamente amplia puede estorbar si queda demasiado suelta alrededor de las manos, piernas u objetos cercanos.
Los bolsillos también pueden ser útiles para organizar artículos pequeños como una pluma, una libreta, una identificación o determinados instrumentos permitidos por la clínica. Sin embargo, no es necesario elegir siempre el modelo con mayor cantidad de bolsillos.
En este escenario, lo importante es que el scrub sea compatible con las actividades cotidianas y con el código de vestimenta del establecimiento.
También conviene evitar una idea frecuente: el scrub no debe considerarse una protección contra mordidas, arañazos o golpes producidos por los animales. NIOSH identifica precisamente las mordidas, arañazos, patadas y lesiones por aplastamiento entre los riesgos asociados al contacto con animales y pone el énfasis en las técnicas adecuadas de manejo y sujeción. Riesgos veterinarios — NIOSH
En cirugía, la vestimenta necesita integrarse con las medidas de asepsia establecidas por la clínica.
El scrub puede formar parte de la ropa básica del equipo quirúrgico, pero el conjunto de filipina y pantalón no representa por sí solo toda la preparación necesaria para participar en un procedimiento estéril.
La clínica puede establecer un scrub específico para las personas que entran al área quirúrgica y definir dónde debe colocarse, qué calzado está permitido y qué prendas pueden utilizarse en esa zona.
Como referencia técnica para los equipos veterinarios, AAHA incluye dentro de la preparación para cirugía aspectos como la higiene personal, el scrub utilizado por el personal y la ropa específica del área quirúrgica. AAHA
La preparación cambia cuando una persona participa directamente en una parte estéril del procedimiento.
Según el protocolo y la función desempeñada, pueden añadirse elementos como:
AAHA separa expresamente la ropa de base del personal de otros pasos como la preparación quirúrgica de manos, la colocación de la bata estéril y el uso de guantes estériles. Preparación del equipo quirúrgico
Por eso, no es correcto elegir simplemente un producto anunciado como “scrub quirúrgico antifluido” y asumir que sustituye el resto de las medidas necesarias para un procedimiento.
Durante el trabajo veterinario hay situaciones en las que aumenta la posibilidad de que la ropa, la piel, los ojos o las mucosas entren en contacto con fluidos o materiales potencialmente contaminados.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, durante:
En estas situaciones, la pregunta no debería ser solamente “¿qué scrub debo comprar?”.
La protección adicional se selecciona según la tarea y el tipo de exposición previsto. Las guías de control de infecciones de AAHA contemplan, dependiendo del escenario, el uso de elementos como guantes, batas o prendas exteriores dedicadas, protección ocular y protección facial. AAHA Infection Control
Por ejemplo, AAHA señala que procedimientos como odontología, obstetricia o situaciones con exposición a líquidos potencialmente infecciosos pueden requerir una protección adicional de la ropa y, cuando exista riesgo de salpicaduras o aerosoles, protección para los ojos y la cara. Medidas de control — AAHA
Esto permite mantener una diferencia importante:
Una tela con una determinada composición o un acabado comercial no debería utilizarse como único criterio para decidir si existe suficiente protección.
Un veterinario que atiende perros y gatos a domicilio puede seguir utilizando un scrub o la ropa de trabajo definida por su clínica, pero el entorno cambia respecto a una consulta convencional.
Durante una visita puede ser necesario:
En este escenario, un uniforme con suficiente movilidad y bolsillos bien ubicados puede resultar práctico.
También puede ser útil disponer de prendas de recambio cuando la actividad prevista pueda ensuciar o contaminar de forma importante la ropa utilizada durante la jornada.
Las medidas adicionales dependerán de lo que se vaya a realizar en el domicilio. Una consulta general no exige necesariamente la misma preparación que una visita a un paciente con diarrea, secreciones o sospecha de una enfermedad transmisible.
Por eso, “veterinario a domicilio” no constituye por sí mismo un tipo especial de scrub. Lo que cambia son el entorno y las tareas que deben realizarse.
El trabajo con caballos, ganado y otros animales de gran tamaño plantea condiciones diferentes a las de una consulta de pequeños animales.
El veterinario puede trabajar:
NIOSH señala que los peligros para quienes trabajan en medicina veterinaria dependen del lugar, la especie y la tarea, y que quienes trabajan en exteriores también pueden estar expuestos a calor, frío, sol y otros riesgos ambientales. CDC/NIOSH
En estas situaciones puede ser más adecuado utilizar ropa de trabajo resistente al entorno, pantalones de trabajo, prendas exteriores o un overol cuando la actividad lo justifique.
El calzado también merece especial atención. Según el suelo y el tipo de animal, pueden necesitarse botas o zapatos de trabajo con características adecuadas para la superficie y los riesgos presentes.
Cuando existe posibilidad de golpes, patadas, pisotones o aplastamiento, la seguridad no debe basarse en utilizar un scrub más grueso.
NIOSH identifica precisamente las patadas y lesiones por aplastamiento entre los peligros relacionados con el contacto animal y recomienda medidas como el manejo apropiado del animal y técnicas de sujeción adaptadas a la especie. Prevención de lesiones
Por lo tanto, una prenda comercial descrita como “resistente” no debe presentarse como protección frente a una patada, mordida o lesión por aplastamiento.
Cuando un animal requiere aislamiento por una infección conocida o sospechada, la vestimenta debe seguir el protocolo de control de infecciones de la clínica.
En estos casos, el scrub utilizado habitualmente puede ser solo la capa de base. Según el agente sospechoso y su forma de transmisión, pueden añadirse:
AAHA recomienda que las medidas de protección se adapten al tipo de enfermedad y a su vía de transmisión, además de controlar el acceso de personal a pacientes con enfermedades infecciosas conocidas o sospechadas. Bioseguridad veterinaria — AAHA
La forma de retirar estas prendas también importa. AAHA mantiene una secuencia específica de colocación y retiro de los elementos de protección para reducir la posibilidad de contaminar la ropa, la piel o las manos durante el proceso. Colocación y retiro de PPE
Por eso, un caso de aislamiento no debe resolverse simplemente cambiando de color o comprando un scrub anunciado como “antibacteriano”. Lo importante es seguir el protocolo definido para el riesgo concreto.
No todo el trabajo de un veterinario implica contacto directo con animales.
En actividades como:
la vestimenta puede ser más flexible.
Dependiendo de la institución, puede utilizarse scrub, bata clínica, ropa profesional o la vestimenta definida por el centro de trabajo.
No es necesario asumir que una bata blanca siempre transmite mayor autoridad o que un veterinario que utiliza scrub se ve menos profesional. En este tipo de actividades, la ropa debe responder principalmente al contexto, al código de vestimenta y a si la persona tendrá que entrar posteriormente a una zona clínica.
La siguiente comparación resume las diferencias principales. No sustituye los protocolos de cada clínica, pero ayuda a entender por qué la misma ropa no necesariamente sirve para todas las tareas.
No existe una sola forma de responder cómo se visten los veterinarios, porque la medicina veterinaria abarca trabajos muy diferentes.
En una consulta de pequeños animales, el scrub puede funcionar como uniforme básico por su facilidad para adaptarse a las actividades diarias. En cirugía, esa ropa de base debe integrarse con los procedimientos de asepsia y con las prendas necesarias para realizar técnicas estériles.
Cuando existe riesgo de contacto con líquidos, material contaminado o agentes infecciosos, la respuesta no consiste simplemente en utilizar un scrub “más resistente”. La protección adicional debe elegirse según el procedimiento y el tipo de exposición.
Las visitas a domicilio también requieren movilidad y organización, mientras que el trabajo con caballos, ganado o animales de gran tamaño puede exigir ropa, calzado y medidas adaptadas a condiciones exteriores y riesgos físicos muy diferentes.
Del mismo modo, los casos de aislamiento requieren seguir el protocolo de control de infecciones establecido por la clínica y utilizar las prendas adicionales que correspondan.
En definitiva, la mejor vestimenta veterinaria es la que corresponde al entorno, al animal, a la tarea y a las reglas del lugar de trabajo. El scrub es una herramienta útil en muchos escenarios clínicos, pero no sustituye las medidas de seguridad, asepsia o protección que una actividad específica pueda requerir.