Trabajar en oncología pediátrica es de las cosas más duras que existen. Y también, de las más hermosas. Silvia lo sabe mejor que nadie.
@silvia_super_starEnfermera pediátrica · Hospital pediátrico · Oncología
Quién es y qué hace
Silvia es licenciada en enfermería y trabaja en un hospital pediátrico. Su trabajo, en sus propias palabras, consiste en cuidar a todos los pequeños que necesitan atención médica para mejorar su salud y salir pronto a casa.
Dicho así suena sencillo. Pero quien conoce la enfermería pediátrica sabe que detrás de esa frase hay noches largas, casos difíciles, y una fortaleza emocional que no se aprende en ningún libro.
Por qué eligió este camino
De niña, Silvia quería ser veterinaria o dentista. Siempre supo que quería estar en el área de la salud — pero la enfermería no era lo que tenía en mente al principio.
Fue cuando entró a la carrera y vivió su primer año desde adentro que algo cambió. Lo que encontró ahí no lo había encontrado en ningún otro lugar. Y desde ese momento, dice, ya no pudo dejarla.
"Cuando conocí enfermería y pasé mi primer año dentro de esa carrera, no pude dejarla."
Lo que cree sobre su trabajo
Para Silvia, lo más valioso de su trabajo tiene una imagen muy concreta: un paciente que entra por urgencias o por terapia intensiva, y que día a día, semana a semana, va mejorando de a poco — hasta que llega el momento en que sale del hospital completamente sano, habiendo ganado la batalla contra una enfermedad seria.
Acompañar ese proceso desde el principio hasta el final, estar ahí en cada pequeño avance, es lo que le da sentido a cada turno.
Y hay algo más que valora de esta profesión, algo que no todos ven así: la satisfacción de estar donde nadie más quiere estar. De saber que su presencia importa precisamente porque ese lugar es difícil.
"Te llena de muchas satisfacciones cuando sabes que estás en el lugar donde nadie más quiere estar."
El momento que no olvida
Fue en oncología. Un área que, visualmente, es difícil. Los niños lo saben. Sus familias lo saben. Y los que trabajan ahí también.
Pero Silvia quería que sus pacientes sintieran otra cosa. Una noche, los niños empezaron a imaginar escenarios — como hacen los niños, con esa capacidad de transformar cualquier lugar en lo que la mente quiera. Esa noche querían casas de campaña.
Silvia tomó sábanas y les construyó sus casitas. Cuna a cuna, improvisó un pequeño mundo diferente dentro de aquellas paredes. Y los niños, por su cuenta, encontraron la manera de comunicarse entre ellos: vasos de papel y tiras de hilo, como teléfonos caseros tendidos entre una cama y otra.
Esa noche se la pasaron riéndose.
"Todas las noches se la pasaron riéndose, felices, y para mí eso fue muy, muy bonito."
En oncología pediátrica, una noche así no se olvida.
Cómo se mantiene en pie
Con honestidad y sin fórmulas complicadas: dos litros de café son obligatorios, más algunos dulces para mantener la energía en los turnos nocturnos. No hay ritual más glamoroso que ese — y funciona.
Pero más allá de la cafeína, lo que de verdad la sostiene es saber para qué está ahí. Eso, en los momentos más difíciles, vale más que cualquier descanso.
Hacia dónde va y qué les dice a los que empiezan
En diez años, Silvia se imagina exactamente en el mismo lugar: en un hospital, cuidando a sus niños, dándoles la mejor atención posible. Quizás con una especialidad que le permita profundizar aún más en la calidad de cuidado que pueden recibir sus pacientes. Pero siempre cerca de ellos.
Lo que le diría a su yo del futuro es sencillo y profundo a la vez: gracias por no haberse apagado. Por haber mantenido esa chispa que, con los años y el desgaste, a veces se va extinguiendo en quienes ejercen esta profesión.
Y para quien quiera seguir sus pasos, el consejo es claro:
Hazlo. Es una carrera hermosa, llena de actividad, de propósito, de momentos que no se olvidan. Nunca vas a aburrirte. Pero prepárate también por dentro — porque lo que se vive aquí adentro es a veces duro, y para eso también hay que estar listo.
"Hay que fortalecerse mentalmente. Lo que se llega a vivir acá dentro es a veces un tanto duro, pero sí se puede."