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En el quirófano, la seguridad y el control de infecciones siempre están por encima de cualquier criterio estético. Por esta razón, el uso de aretes está regulado de forma estricta y solo se permiten ciertos tipos bajo condiciones específicas.
Durante una intervención quirúrgica, incluso un accesorio pequeño puede convertirse en un riesgo.
Los aretes pueden:
Acumular microorganismos difíciles de eliminar
Desprenderse accidentalmente durante el procedimiento
Provocar enganches con gorros, cubrebocas o batas quirúrgicas
Por ello, las normas buscan minimizar cualquier elemento que no sea estrictamente necesario.
Cuando el reglamento interno del quirófano permite el uso de aretes, generalmente se limita a opciones muy específicas:
Aretes pequeños tipo botón, completamente adheridos al lóbulo
Sin partes colgantes ni relieve
Fabricados en materiales hipoalergénicos, como acero quirúrgico o titanio
Superficie lisa, fácil de limpiar y desinfectar
Este tipo de aretes reduce el riesgo de contaminación y evita interferencias durante el trabajo clínico.
De forma general, se desaconseja el uso de:
Aretes largos o colgantes
Aros grandes o con cierres expuestos
Aretes con piedras, texturas o decoraciones complejas
Materiales no médicos o de baja calidad
Estos accesorios aumentan el riesgo de contaminación, incomodidad y accidentes durante el procedimiento.
Cada institución puede tener normas internas específicas sobre el uso de joyería en el quirófano.
Lo más recomendable para personal de enfermería, instrumentistas y profesionales en formación es consultar siempre el protocolo interno y seguirlo sin excepciones. En caso de duda, retirar los aretes suele ser la opción más segura.
En el entorno quirúrgico, la imagen profesional está directamente relacionada con la higiene y la disciplina.
Al igual que ocurre con los uniformes médicos, donde se priorizan telas seguras, cómodas y funcionales, los accesorios deben ser mínimos o inexistentes para mantener un ambiente controlado y seguro.
En condiciones normales, los aretes pequeños, discretos y de material médico pueden ser permitidos en quirófano, siempre que el reglamento interno lo autorice.
La prioridad debe ser cumplir las normas, proteger la seguridad del paciente y mantener un entorno quirúrgico libre de riesgos innecesarios.