No hablamos de trabajo, hablamos del corazón

Artículo publicado en: 17 feb 2026
No hablamos de trabajo, hablamos del corazón
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Historia real compartida en nuestra dinámica “No hablamos de trabajo, hablamos del corazón”

Seguimos recibiendo mensajes de personal de salud que decidió escribir lo que normalmente se guarda.

Algunos hablan de momentos cálidos.
Otros de situaciones incómodas que dejan huella.

Hoy compartimos un relato anónimo que refleja algo que casi todos en hospital han vivido al menos una vez: la incomprensión.


“Ustedes nunca hacen nada”

Trabajo en urgencias en un hospital público en México. Ese día la sala estaba llena. Camillas en pasillos. Monitores sonando. Personas esperando respuestas que nadie podía dar rápido.

Un familiar se acercó alterado.
Preguntó por qué su mamá seguía esperando.

Le expliqué el proceso. Intenté mantener la calma. Pero él estaba frustrado. Asustado.

Y de repente dijo en voz alta:

—Ustedes nunca hacen nada. Siempre es lo mismo.

Sentí cómo varias miradas se voltearon hacia mí.

No respondí con enojo. No podía.

Solo repetí que estábamos atendiendo según prioridad médica.
Él se fue molesto.

Yo seguí trabajando.


Lo que no se ve desde afuera

Nadie vio que minutos antes había ayudado a estabilizar a otro paciente.
Nadie vio que llevaba horas sin sentarme.
Nadie vio que también estaba preocupada.

En urgencias todo parece lento cuando esperas.
Pero por dentro todo va demasiado rápido.

No me afectó en el momento. O eso pensé.

Pero más tarde, mientras acomodaba insumos, sentí ese cansancio emocional que no es físico. Es más profundo. Es cuando empiezas a preguntarte si realmente la gente entiende lo que haces.


Cuando regresó

Horas después, el mismo familiar volvió.

Se acercó más tranquilo.

Me dijo:

—Perdón. Estaba desesperado.

No fue un discurso largo. No fue dramático.

Solo eso.

Y fue suficiente.

Porque entendí algo que a veces olvidamos:

La mayoría de las veces no es contra nosotros.
Es contra el miedo.


Trabajar con personas significa trabajar con emociones

En enfermería no solo se administran medicamentos.
También se reciben frustraciones, dudas, lágrimas, silencios incómodos.

No siempre recibimos agradecimientos.
A veces recibimos reclamos.

Y aun así, al día siguiente volvemos.

Si trabajas en salud en México, probablemente viviste algo parecido.
Tal vez más de una vez.


¿Te ha pasado algo así?

Esta semana estamos compartiendo historias reales del personal de salud: momentos difíciles, cálidos y humanos que casi nunca se cuentan.

Si quieres compartir tu experiencia de forma anónima, puedes hacerlo dentro de nuestra dinámica activa.

Algunas historias serán seleccionadas para futuras publicaciones y posibles adaptaciones en formato corto para redes.


Un detalle para quienes siguen firmes

Sabemos que el reconocimiento no siempre llega cuando debería.

Por eso queremos dejar un pequeño gesto para nuestra comunidad:

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Válido hasta: 22 de febrero, 23:59 (hora de México)

Un pequeño recordatorio de que lo que haces importa, incluso cuando no lo dicen en voz alta.

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