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El dolor de piernas es una de las quejas más comunes entre enfermeras y personal hospitalario. No es casualidad. Tampoco es “normal” solo porque forme parte del trabajo.
Si trabajas turnos de 8, 10 o hasta 12 horas de pie, tu cuerpo está bajo una carga constante que muchas veces ignoramos… hasta que el cansancio se vuelve crónico.
En este artículo explicamos las causas reales y qué puedes hacer para aliviarlo.
Estar muchas horas de pie aumenta la presión en las piernas y dificulta el retorno venoso. La sangre debe “subir” contra la gravedad, y cuando no hay suficiente movimiento, se acumula en las extremidades inferiores.
El resultado:
Sensación de pesadez
Ardor
Hinchazón al final del turno
No solo se trata de estar de pie. También hay desplazamientos continuos: pasillos largos, escaleras, urgencias, traslados.
Ese movimiento repetitivo genera microimpactos en rodillas y tobillos que, con el tiempo, pasan factura.
Zapatos sin soporte, suelas demasiado rígidas o desgastadas pueden empeorar la fatiga muscular y articular.
Un buen calzado debería:
Tener amortiguación
Ofrecer soporte en el arco
Permitir estabilidad
La circulación también se ve afectada por la ropa que usamos durante horas.
Telas poco transpirables pueden aumentar la sensación de calor e incomodidad.
Cortes demasiado ajustados pueden limitar el movimiento natural.
Por eso, los materiales ligeros, elásticos y transpirables pueden contribuir a una mayor comodidad durante jornadas largas.
Cuando el dolor de piernas se vuelve constante y no se atiende, pueden aparecer:
Edema (hinchazón persistente)
Problemas circulatorios
Mayor riesgo de várices
Fatiga crónica
El cuerpo da señales antes de que el problema sea mayor. Escucharlas es clave.
Colócalas por encima del nivel del corazón durante 15–20 minutos para facilitar el retorno venoso.
Especialmente de pantorrillas y muslos. Incluso 5 minutos pueden marcar diferencia.
Ayudan a mejorar la circulación en jornadas prolongadas.
Si debes permanecer de pie, intenta cambiar el peso de una pierna a otra regularmente.
No es un lujo. Es una herramienta de trabajo.
Telas ligeras, cortes ergonómicos y libertad de movimiento pueden reducir la sensación de presión al final del día.
Si presentas:
Dolor persistente que no mejora con descanso
Hinchazón severa
Cambios de color en la piel
Dolor localizado intenso
Es importante buscar evaluación médica para descartar problemas circulatorios.
En el sector salud estamos acostumbrados a priorizar a otros.
Pero el cuerpo no distingue vocación de sobrecarga.
Pequeños cambios diarios pueden evitar molestias mayores a largo plazo.
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Porque sentirte cómoda durante tu jornada no es un detalle menor. Es parte de tu bienestar.