El expediente vacío – Trabajadora social médica Laura Castañeda

Artículo publicado en: 26 mar 2025 Autor del artículo: Admin我的商店
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Me llamo Laura y soy trabajadora social en un hospital psiquiátrico del centro de México. Mi trabajo no se trata de bisturíes ni recetas, sino de registros, historias familiares y decisiones dolorosas.

Miguel tenía 46 años, esquizofrenia diagnosticada desde los 19. Vivía en la calle. Llegó desnutrido, con heridas infectadas y episodios severos de delirio. Nadie lo reclamó. Lo ingresamos con medida judicial.

Pasé semanas buscando a algún familiar. Llamadas, cartas, registros civiles. Nadie lo buscaba. Le hablé cada día con calma. A veces me respondía con frases sin sentido, otras veces con una lucidez que dolía:
“¿Cuánto cuesta olvidarse de alguien, señorita? Porque a mí me salieron muy baratos.”

Logramos estabilizarlo con medicación, y empezó a pintar. Hacía figuras geométricas, ventanas, puertas, llaves. “Estoy diseñando mi salida”, me decía.

Un día no despertó. Paro cardíaco mientras dormía. Solo.

Tuve que cerrar su expediente sin contacto familiar. Era un folder delgado. Me dolió. Lo único que tenía era un dibujo: una puerta roja abierta.

Lo escaneé. Lo guardé. No sé si fue mi deber o mi necesidad. Comprendí que a veces la historia clínica no cuenta lo esencial: que alguien fue, existió, y merecía ser visto. Mi labor no termina en documentos o medicinas; es también reconocer la dignidad humana, aun cuando el mundo parece olvidarla.

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