En el quirófano, una mano apretada que lo dice todo

Artículo publicado en: 16 abr 2026 Autor del artículo: Admin我的商店
En el quirófano, una mano apretada que lo dice todo
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@chief.doctor · Santiago NavaMédico general · Consulta privada y a domicilio


Quién es y qué hace

Santiago Nava es médico general. Atiende en consultorio, pero también sale a donde el paciente no puede llegar — a domicilios donde hay adultos mayores que no tienen cómo moverse, personas en postración, familias que simplemente necesitan que alguien llegue a ellos.

Además de la consulta, comparte contenido médico en redes sociales: curiosidades, tips útiles para el día a día, cosas que no siempre llegan a la consulta pero que todo mundo debería saber. No para enseñar como una institución — sino para acercar la medicina a la gente de manera sencilla y práctica.

Y hay algo más: está a punto de comenzar una maestría. Los detalles, dice, todavía no los puede revelar. Solo da una pista: tiene un año para ponerse en forma atlética antes de poder predicar con el ejemplo.


Por qué eligió este camino

La respuesta honesta es que la medicina no fue su primera opción. Santiago quería estudiar artes — la danza, la música, el canto son pasiones que lleva muy dentro. Su padre, que en paz descanse, había estudiado en la Universidad de Bellas Artes en Cuernavaca, y él quería seguir ese mismo camino. No se lo permitieron.

Fue su madre quien lo orientó hacia la medicina. Al principio, reconoce con humor, lo que vio fue la promesa de estabilidad económica. Pero eso cambió rápido.

Durante la carrera estuvo un tiempo considerable en la atención prehospitalaria de la Cruz Roja — y eso lo cambió todo. Estar frente a pacientes reales antes de tiempo, en situaciones de verdadera urgencia, le despertó algo que no esperaba: un amor genuino por este trabajo.

"Hoy por hoy no me arrepiento en lo absoluto. Tal vez no fue mi primera elección, pero fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado en mi vida."


Lo que cree sobre la medicina

Para Santiago, la satisfacción más grande de ser médico no está en el diagnóstico ni en el procedimiento. Está en el momento en que un paciente que llegó limitado, afectado en su vida familiar, social o laboral, recibe el alta y retoma su vida.

Pero hay algo que subraya con claridad: eso no lo logra el médico solo.

La recuperación es un trabajo conjunto. El médico pone las herramientas, el conocimiento, el acompañamiento. Pero si el paciente no se disciplina, no se apega al tratamiento, no cambia los hábitos que lo trajeron hasta ahí — el resultado no llega. La medicina, para él, es una alianza.

"Ambos pudimos generar esa mejoría. Yo dándole las herramientas necesarias, y él apegándose al tratamiento. Así lo logramos juntos."


El momento que no olvida

Llegó en silla de ruedas, con su pie dentro de bolsas negras. Lo primero que dijo fue: "Doctor, vengo a que me corten la pierna."

Era un paciente diabético con pie diabético avanzado. Se dedicaba a cuidar caballos y había intentado tratarse solo, con métodos tradicionales, convencido de que si podía curar las heridas de sus animales, podría curar las suyas. Para cuando llegó, la necrosis había subido hasta la mitad de la espinilla. No había otra opción.

En el quirófano, por un descuido, la cortina cayó. El paciente vio su pierna siendo retirada. Le apretó el brazo con fuerza. Lo miró a los ojos con lágrimas.

Santiago no lo olvidó. Después de ese momento estuvo más pendiente que nunca de su evolución — por responsabilidad, dice, aunque no descarta que también fuera algo de culpa moral. El paciente salió adelante, recibió el alta, y se fue agradeciéndole profundamente cómo había sido tratado.

Ese apretón silencioso en el quirófano le enseñó algo que ningún libro de medicina puede explicar del todo: el peso real de lo que significa estar ahí para alguien en el peor momento de su vida.


Hacia dónde va y qué les dice a los que empiezan

En diez años, Santiago se ve liderando un equipo médico — pero con un enfoque diferente al que predomina hoy en México. Aquí, dice, se practica principalmente medicina curativa. Lo que él quiere construir es medicina preventiva: anticiparse a las enfermedades, evitar las complicaciones, acompañar a los pacientes antes de que lleguen al límite.

Para quien quiera seguir sus pasos, no endulza la realidad: la medicina exige sacrificios. Familiares, sociales, económicos, emocionales. Pero también tiene una certeza absoluta.

"Al final del camino, ver que tus pacientes evolucionen y mejoren paga todos esos sacrificios. El éxito no está peleado con la felicidad."

Y a su yo del futuro le tiene un mensaje corto, directo, cargado de confianza:

"No dudes en lo que estás haciendo. No pierdas el objetivo. Yo confío en ti."


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