La historia que no pude escribir – Enfermera Natalia Jiménez

Artículo publicado en: 19 feb 2025 Autor del artículo: Admin我的商店
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Soy Natalia Jiménez, enfermera de cuidados intensivos en la Ciudad de México. En diciembre de 2022, me tocó cuidar a Alan, un joven de 27 años que ingresó tras un accidente en motocicleta. Trauma craneal grave. Estaba sedado, intubado, conectado a tres máquinas. El pronóstico era reservado.

Desde el primer día, su madre llegaba con una libreta. Anotaba todo: dosis, reacciones, conversaciones. Me decía:
“Cuando despierte, querrá saber qué pasó. Él escribe poesía. Va a escribir sobre esto.”

Yo no sabía si Alan despertaría, pero seguí la rutina con él como si pudiera oírme. Cada noche, me acercaba a su oído para hablarle: “Aquí estoy, Alan. Hoy viste el atardecer por la ventana, aunque no lo sepas.”
Le cambiaba las sábanas con suavidad, masajeaba sus piernas para evitar úlceras, ponía su canción favorita en un pequeño altavoz.

El 29 de diciembre, sus signos comenzaron a caer. Activamos reanimación. Estuve con él hasta el final. Murió esa noche.

Su madre me abrazó y, sin llorar, me entregó la libreta. En la última hoja había escrito:
“Aunque no habló, sé que sintió que no estaba solo.”

Desde entonces guardo esa libreta. Me recuerda que a veces, lo más valioso que damos como personal de enfermería no es una técnica, sino una presencia real, silenciosa, constante.

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